A qué vino Jesús (Cap. 16)
- Levi Vazquez
- 24 jul 2018
- 4 Min. de lectura

Este tema es muy precioso desde cualquier ángulo que se desee tomar. Jesús fue el hombre más influyente en toda la historia de la humanidad; Al grado de marcar un antes y un después. Vino con una gran misión, una de amor, perdón y compasión: a salvarnos.
Entre muchas de las razones por las que Jesús dejó su trono de gloria, estaba el salvar a la humanidad para que no se perdiera en el pecado y que su alma fuera condenada.
El libro de Mateo 9:9-13 nos da un maravilloso e impresionante ejemplo de lo que estamos tratando. La Biblia y el escritor del evangelio de Mateo registran que Jesús iba pasando, cuando vio a un hombre llamado Mateo, el cual era cobrador de impuestos. Jesús obviamente sabía quién era ese hombre. Jesús le dijo: Sígueme, y al momento Mateo dejo todo lo que hacía y siguió a Jesús. Después Mateo llevó a Jesús y a sus discípulos con él a su casa a comer; Junto a Jesús, se sentaron a la mesa publicanos y pecadores (pudieron haber sido borrachos, adúlteros, fornicarios, idolatras, etc.) y al ver esto los fariseos, preguntaron a los discípulos que porqué el Maestro, es decir Jesús, se sentaba con los perversos a comer y compartía la mesa. Al oír esto Jesús les dice: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos sino a pecadores al arrepentimiento. Esto es lo más grandioso de esta enseñanza que Jesús demostró y que expresó. Jesús vino a llamar a pecadores como tú y como yo, seres erráticos y con defectos, pero que un día decidimos escuchar lo que él había hecho por nosotros en la cruz, y que él nos había adoptado como sus hijos para gloria y honra de él.
En el evangelio de Juan 10:10 dice: El ladrón no viene sino para matar y hurtar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
De nuevo Jesús proclamando la causa de su venida: nosotros. Dijo él que él vino a darnos vida, ¿Qué acaso estamos muertos? En lo espiritual, en otro tiempo o momento de nuestra vida estábamos “muertos” en vicios, fiestas, borracheras, infidelidades, drogadicción; cosas que aparentemente nos hacían sentir bien y mejores que cualquier otro, pero que eran momentáneos, y al llegar el final de ese placer pasajero, venían los remordimientos y pensamientos de infelicidad, culpa y dolor.
No sé, si tú que estás leyendo esto, estás pasando por algo muy similar, que has oído que Dios salva y perdona; sabes él no es una religión, él trasciende nuestra lógica y traspasa cualquier razonamiento humano, él vive porque la tumba está vacía, y él desea darte vida, una vida nueva, una vida de paz, tranquilidad, gozo y bendición para tu alma, y lo más importante: salvarte por amor a ti.
El diablo o el enemigo, vino para destruir al ser humano. Muchos argumentan que si es que Dios es amor ¿Por qué permite tanta violencia en la tierra? Eso es simple de responder: Dios si es amor (1ª de Juan 4:8) eso es irrefutable, pero es por eso que de ese gran amor que Dios nos tiene, quiere y desea que el ser humano decida a través de su libre albedrío, de la libertad de escoger en qué o en quién creer; y que, si decide seguirle y aceptarle a él en su corazón, él se siente feliz de ello. Dios no puede obligar a la gente a recibirle como muchos dicen y mal argumentan, si el ser humano no lo desea, y es por ello que, si no se elige a Dios, por defecto el enemigo toma lugar en esa vida y la destruye.

Finalmente, en Juan 12:46 dice: Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí, no permanezca en tinieblas.
Una vez más el Señor evidenciando explícitamente el motivo de su venida: nosotros. Él es la luz que alumbró en las tinieblas de nuestras vidas. Aquí en este versículo afirma diciendo que todo aquel (sin excepción alguna) que cree en Jesús como su único y suficiente salvador, y confiesa sus pecados, no permanecerá en las tinieblas, en la maldad, en lo retorcido de este mundo, en el vicio, en las drogas, en las parrandas, en los falsos placeres de aparente felicidad que el mundo ofrece. Ahí la vida de esa persona será transformada, como a todos nosotros Jesús nuestro buen salvador nos ha rescatado de la maldad del mundo.
Si tu mi amado amigo o amiga no has aceptado a Jesús en tu corazón ¿Qué esperas para hacerlo? Piensa en lo que él hizo por ti, en lo que él soportó por ti y solamente por amor a ti. Humillación, desprecio, azotes, golpes sin piedad, que le escupieran el rostro, que lo maldijeran, que lo desfiguraran, que le pusieran una corona de espinas, que le hicieran cargar una cruz y que lo clavarán por amor a ti. Él te está esperando pacientemente con sus brazos extendidos, si oyes hoy su voz, no endurezcas tu corazón, el vino a ti y a mí que somos pecadores a darnos vida en abundancia y a alumbrarnos en medio de la oscuridad. A esto vino Jesús, a salvarnos, perdonarnos y darnos una nueva vida.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”
Juan 3:16






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