El Tiempo (Cap. 11)
- Levi Vazquez
- 5 jun 2018
- 2 Min. de lectura

Eclesiastés 3:1 “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”
El tiempo es una de las cosas más indispensables en la vida de todo ser humano, lo que muchas veces es valioso, se tiene por mucho; pero muchas veces es de las cosas que más nos hace falta. Suena confuso viéndolo desde la perspectiva lógica, pero tristemente es real, o al menos eso es lo que nosotros nos hacemos creer a nosotros mismos muchas veces.
El tiempo, dice un dicho, que es oro; como tal, es muy importante saber en qué invertirlo. No siempre se logra invertir todo el tiempo deseado en una sola actividad, por lo cual se puede afirmar que se tiene tiempo de sobra. Ahora en base a la Biblia, que nos dice, que todo, absolutamente todo, tiene su tiempo indicado y/o apropiado, por ejemplo:
Lavar la ropa, hacer el aseo doméstico, hacer la tarea, descansar, estudiar, ir a la iglesia, cantar, alabar a Dios, recibir su bendición, oír su palabra, etc.

Lo cual tan lógicamente fácil refuta la clásica excusa: “Es que no tengo tiempo”; ¿no será más bien que no se supo administrar bien el tiempo? Si hubiese sido así (No tener tiempo), entonces prácticamente nadie tendría tiempo de hacer algo acordado o establecido, pero como no es así, es nuestra responsabilidad ministrar e invertir bien nuestro tiempo y aun más tratándose de las cosas de Dios.
Los versículos 2 y 8 del capítulo 3 de Eclesiastés, nos ejemplifican actividades comunes que en su debido tiempo suceden. No hay excusa alguna para argumentar: “No tuve tiempo de orar hoy, de ir a la iglesia, de llegar temprano al servicio”.
Todo depende de la buena administración de nuestro tiempo, ya que él le pertenece al altísimo, por lo tanto, vivimos en su tiempo. No te desesperes ni te angusties, la respuesta de Dios llegará a tu vida en su debido momento cuando él señale que sea indispensable.





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